La guerra en Oriente Medio continúa aparentemente ajena a las aspiraciones de paz esbozadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Los ejércitos de Irán y de Israel siguen intercambiando ataques en un contexto en el que ninguna de las dos partes parece dispuesta a dar un primer paso, a la espera de ver cómo evoluciona unos esfuerzos diplomáticos con los que Teherán descarta comprometerse.
La Guardia Revolucionaria de Irán ha informado este miércoles de nuevos bombardeos, a los que habría que sumar el lanzamiento de misiles o drones contra varios países de la región como Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí o Kuwait. Las Fuerzas de Defensa de Israel también han anunciado una nueva batería de ataques sobre territorio iraní, contra objetivos del régimen vinculados supuestamente a la órbita militar o industrial, al tiempo que mantiene abierta una ofensiva en Líbano contra la milicia Hizbulá.
Trump lleva varios días especulando sobre un supuesto intento de diálogo con Irán y su Gobierno ha entregado un plan de 15 puntos para tratar de acabar la guerra. No se conocen los detalles exactos de esta propuesta, aunque sí ha trascendido que Washington quiere acabar con las centrales nucleares iraníes y limitar la producción de misiles balísticos, objetivos que teóricamente distan mucho de los alegatos que siempre ha mantenido Teherán en favor de su industria.
De hecho, el régimen iraní ha insistido este miércoles en que será él el que decida cómo y cuándo acabar el conflicto, según un portavoz citado por medios oficiales. Teherán reclama «garantías» para evitar un potencial resurgimiento del conflicto, así como compensaciones por los daños y un reconocimiento expreso del «derecho» de Irán a controlar el estrecho de Ormuz, punto clave para el transporte marítimo de mercancías y energía a nivel mundial.
«Irán no permitirá que Donald Trump dicte el calendario para acabar la guerra», ha advertido esta fuente, un día después de que Trump dijese ante los medios que Estados Unidos sigue dispuesto a «controlar» Ormuz y a aludir a un supuesto «regalo que vale muchísimo dinero» que Teherán estaría dispuesto a dar y que tendría que ver con el gas y el petróleo.
En esa misma comparecencia, el inquilino de la Casa Blanca se jactó de nuevo de «haber matado a todos los líderes iraníes» y aludió a un «cambio de régimen», aunque sea de facto.
Periodista activo, miembro de la APG.